Sincericidio

Como psiquiatra y como terapeuta de pareja me queda muy claro que la sinceridad está sobrevalorada. ¿Cómo? ¡Si hay que decir siempre la verdad! ¡Nos lo enseñan desde niños!... yo a mi hijo no le enseño esas cosas, mire usted. 

Cuando le digo esto a mis pacientes en consulta, a veces se escandalizan. Pero es que decir siempre la verdad no siempre es bueno, y en nuestra pareja puede ser un desastre: Un ejemplo claro:

  • Mari: ¿me hacen gordo estos pantalones?
  • No te hacen gordo, Paco. Es que estás gordo...

Evidentemente Mari se ha quedado en la gloria, pero igual Paco no está tan feliz. 

Y es que, como no solemos ser tan torpes, todos mentimos en nuestras relaciones por mucho que lo negemos. Porque nos gusta sobrevivir. 

  • Nunca he tenido un amante como tú...
  • ¿En qué pienso...? En nada, nada. Cosas diversas...
  • Uf, tu madre es un encanto...

Pero aún así, hay personas que creen que tienen que exponer todos sus pensamientos a su pareja. Y claro, el ser humano es tan diverso, que tenemos muchos pensamientos que no vale la pena ser compartidos. ¿Cómo saber qué compartir y qué no? Antes de comunicar algo debo preguntarme:

  • Lo que le voy a decir: ¿Le va a ser útil?
  • Puede que yo me quede más tranquilo pero... ¿le va a hacer más feliz?
  • ¿Estoy realmente obligado a contárselo o pertenece a mi intimidad?
  • ¿Es de su incumbencia? Ojo, que no es necesario pasar lista de todo nuestro curriculum anterior a nuestra actual pareja.
  • ¿Es el momento? Puede que haya algo que sientes que una pareja debe saber de tí, pero igual no tenéis aún la confianza necesaria

¿Qué cosas debo pensarme mucho antes de decir?

 

Hablar del pasado:

Las parejas que funcionan suelen ser las que no tienen pasado. En muchos sentidos. A ver, dejémoslo claro: Todos tenemos un pasado, y todos hemos cometido errores y hecho cosas de las que nos arrepentimos y hoy por hoy no nos definen. Y esas cosas, que en un momento de tu vida tuvieron sentido, igual ahora ya no lo tiene y hace que tu pareja se lleve a una impresión equivocada de tí. Seamos francos: hay mucha gente que le da muchas vueltas a la cabeza por algo que sucedió cuando su pareja tenía 16 años (y ya pisa los 50). Somos así de insensatos e injustos. Pensamos que nuestra pareja debe ser perfecta e impoluta, y la cosa, señores, no funciona así. Nuestra pareja es humana. 

Por supuesto, las referencias a los ex deben ser limitadas. Al menos al principio, debes evaluar hasta que punto pueden afectarle a tu nueva pareja los comentarios sobre tu ex. Pero es que hay gente muy bruta al hablar de su pasado:

  • "Nunca he estado tan enamorado como lo estuve de mi ex"
  • "La mejor amante que he tenido ha sido Felisa... era una barbaridad..."
  • "Este era el lugar especial que teníamos Carlos y yo...""Esta era nuestra canción"

Curiosamente la gente tienen una intensa afición a contar errores de su pasado para mosquear bien a su pareja actual:

  • Bueno, a Carlos le fui infiel un montón de veces- El pensamiento lógico, aunque no sea cierto, es que eso volverá a ocurrir con tu nueva pareja

Decía la canción con la que presenté el post: "No me importa quien eras, de dónde eres, qué has hecho, siempre y cuando me quieras". Iniciar la relación sin influencias excesivas del pasado, dándonos cuenta de que no somos quienes éramos ayer, que nuestras circunstancias han cambiado, es siempre más inteligente. Y no estamos obligados a contar todas nuestras intimidades del pasado, especialmente cuando pueden enturbiar el presente.

También hay quien se empeña en dar toooooooda su historia sexual. Eso, si entra dentro de la diversión en pareja y a tu pareja le gusta, podría ( y lo dudo) tener alguna gracia. Pero lo más normal es que complique las cosas

¿En serio, tu pareja necesita saber esas cosas?¿En algo le beneficia? 

Secretos del día a día

De nuevo, hay cosas que nuestra pareja no necesita saber, por muy reales que sean. Esto tenemos que evaluarlo personalmente y plantear, al igual, si le resulta útil y beneficioso saber lo que le vamos a decir, si algo va a cambiar a mejor por saberlo y o voy a generar más conflicto. Veamos algunos ejemplos:

  • Tu madre es realmente insufrible - Vamos a ver: vas a seguir yendo a casa de tu suegra. Es inevitable. Pero, a partir de que dices esto, vas a ir lo mismo pero con bastante mal rollo.
  • Tu amigo Luis es súper sexy- Seguramente ya lo sabrá, tu chico también tiene ojos pero... en el fondo le gusta pensar que tú solamente lo ves a él. A menos que tu chico sea muy liberal y esté dispuesto a incluir a su amigo en vuestros juegos, o a menos que tu intención sea que nunca más veais a Luis, esto no tiene sentido.

No es necesario compartir todos y cada uno de nuestros pensamientos. En ocasiones es más inteligente cerrar la boca y dejar pasar. 

Hablemos de infidelidad

Este es el punto conflictivo: ¿Se debe contar una infidelidad?

Aquí habrá quien comente que la sinceridad en estos temas es fundamental. Pero supongo que en todo hay que individualizar:

El saber de la infidelidad de nuestra pareja produce un dolor inmenso. Y además pone en la tesitura de continuar o no la relación. Tenemos un concepto social sobre la fidelidad muy alto, especialmente sobrevalorado si pensamos que el 40% de las mujeres y el 60% de los hombres confiesa haber sido infiel en algún momento. Pero nos sigue doliendo igual. 

Así que debemos plantear las preguntas del inicio: ¿Será útil? ¿Le va a beneficiar? ¿Cambiará para mejor nuestra situación? ¿O lo hago por quedarme tranquilo? Eso tiene su gracia: el confesor se queda tranquilo, ha puesto el sufrimiento en los hombros de la víctima. 

En definitiva, muchas veces lo que se produce es eso: Yo, que he sido el que he cometido el fallo, me quedo completamente en paz, con mi conciencia limpia, porque he "confesado". Pero la única confesión que limpia el alma es la que se hace delante de un cura. Cuando confesamos estas cosas a nuestra pareja lo que hacemos es dejarle la carga del dolor a ella. 

¿Mejora la relación al contar una infidelidad? Eso es claro: No. Se puede reparar, se puede trabajar en ello. Pero ten muy claro que no vas a "salir fortalecido de esto"

A fin de cuentas, lo más lógico es que si la infidelidad es algo que le produce dolor a tu pareja y tu conciencia no te permite cargar tú con ese peso, directamente no seas infiel. Y, sin embargo, ahí están las estadísticas.

¿Y si me han pillado?

Algo que tratan de hacer las parejas es "negarlo todo". Si te han pillado, encima no trates a tu pareja por tonta. No hagas "luz de gas", no la acuses de ser celosa, no le digas que "está loca". Entonces, además de infiel, eres un manipulador. En ese momento solamente te queda tener un poco de respeto, poner las cartas sobre la mesa y decir: "mira, sí, lo he estropeado todo. Yo soy el culpable" 

En muchas situaciones los engañados se quejan no solamente de la traición, sino de todo este engaño a media luz posterior, que les ha hecho dudar de su propia capacidad o inteligencia, que se han sentido menospreciados por el otro. "¡Encima me decía que era un controlador!".  Eso no puede salir bien y pone mucho más difícil reparar las cosas. 

 

Y para acabar, os dejo esta canción, muy viejuna, pero que ha dado lugar a este post: 

 

Y por aquí un enlace a la letra.

http://www.azlyrics.com/lyrics/backstreetboys/aslongasyouloveme.html

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